¿Cuán Próximo al Desarrollo Económico está Chile?: Las dos caras de un país que necesita avanzar más rápido

Ricardo Ffrench Davis
2011
May

Abstract

 

El desarrollo económico involucra, por lo menos, la disponibilidad de bienes y servicios y su distribución. Ambos suelen ser conceptos relativos.  En  moneda comparable, ajustado por paridad de poder adquisitivo (PPA), Chile tiene un PIB per cápita que en el 2009 alcanzaba a US$14.300,  que representaba el 31% del  ingreso promedio de los habitantes de los Estados Unidos (EEUU, la mayor economía  del mundo). La trayectoria de los decenios pasados ha mostrado altibajos. En 1970 alcanzábamos el 26%, en 1989 habíamos caído, con fuertes retrocesos marcados por la profunda crisis de 1982-83, a apenas el 20,5%. Posteriormente, gracias  a correcciones  efectuadas al funcionamiento de la economía, principalmente en los años noventa,  en 2009 nos habíamos empinado al mencionado 31%. Aun lejos del desarrollo económico no obstante el evidente progreso logrado desde los noventa; y aun más lejos al considerar el desarrollo social, dado que la distribución del ingreso  es notoriamente peor en Chile que en cualquier país desarrollado.

Según el Banco Mundial, Portugal (que suele clasificarse en la cota inferior de los países desarrollados y se ha utilizado en el debate actual como punto de referencia para Chile) tuvo en 2009 un ingreso 71% mayor que el de Chile. Si Chile logra crecer 5% per cápita sostenidamente, y Portugal  mantiene una velocidad media similar a su  promedio anual de 1,9% en los dos decenios recién pasados,  lo alcanzaríamos en el año 2027.

Es posible que Chile  logre un crecimiento de su PIB por habitante anual de 5%. Una parte, que implica la recuperación luego de la caída por la crisis  mundial, es fácil; otra parte requiere cambios mayores, pues exige correcciones sustantivas en  el funcionamiento de la economía. El logro fácil, consiste en la recuperación del nivel de actividad económica luego de una recesión. En el 2009,  la capacidad productiva no se destruyó sino que se subutilizó; Chile tenía, además,  un fisco ordenado, acreedor del mundo, con  fondos voluminosos disponibles para enfrentar  una grave crisis o sorpresas internas. El terremoto y el maremoto de febrero 27, 2010 destruyeron una parte. La realidad es que la recesión mundial implicó subutilización  del PIB potencial y el sismo implicó destrucción. El saldo neto es que en abril de 2010 prevalecía una notoria capacidad disponible para que el PIB efectivo aumentase,  bastante más que la nueva capacidad que se iba creando, por lo menos hasta  buena parte del 2011.

El logro difícil es para después del 2011, ya  que depende, entre otros, de las correcciones que se implementen en el mercado de capitales pro financiamiento de largo plazo para PYMEs, de que se creen los canales para que los fondos de las AFP se inviertan crecientemente en el desarrollo productivo nacional, de que se dé un salto notorio en la capacitación laboral para los que sufrieron mala educación,  y se corrija la política cambiaria. Un tipo de cambio determinado, en el corto plazo, por  flujos financieros especulativos y precios del cobre inestables, es perjudicial para el crecimiento y para la equidad.